Derribo mis paredes, inundo con su sonrisa todo lo vacío que habían dejado en mi,
cualquier rencor, cualquier miedo, cualquier inseguridad, no fueron rivales para su nobleza,
curo con abrazos cualquier rastro de oscuridad detrás de mis ojos.
Su abrazo estaba ahí esperando a que decidiera caer, esperando a que me diera por vencido.
Estaba ahí.
Un ser tan necesario, algo tan puro que decidió vivir abrazado a mi alma, tan inmensamente
fuerte, con tanto poder sobre mi y aun asi decide seguirme de la mano, decidió convertirse
en dueña de mi confiaza, ¿y como no lo haria? sus ojos me dicen todos
los dias lo transparente que es su corazon, y mi corazon le dice todos los dias que confia
en ella.
De vez en vez algun angel decide hacer feliz a alguien, hoy yo fui el bendecido.
